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A más de 1.828 metros de altura y con un diámetro de aproximadamente dieciséis kilómetros, la mañana del 26 de agosto de 1883, el volcán Krakatoa, ubicado en la isla de Java, comenzó a rugir. Más tarde, ese mismo día, el gran cráter literalmente estalló, lanzando a la atmósfera todo tipo de materia.
La erupción del Krakatoa fue uno de los cataclismos naturales de la historia mejor documentados; desde los primeros avisos del volcán hasta la explosión final, cada paso fue atestiguado y registrado por los colonos holandeses que vivían en la región.

En mayo de 1883 comenzaron una serie de erupciones que continuaron hasta el 26 de agosto de ese mismo año, cuando una explosión cataclísmica voló la isla en pedazos.

Antes se pensaba que las grandes explosiones fueron debidas a vapor extremadamente caliente, generado cuando las paredes del volcán se fracturaron y entró agua del océano dentro de la cámara de magma. Investigaciones actuales revelan que las primeras erupciones vaciaron parcialmente la cámara de magma, permitiendo la entrada de nuevo magma a temperaturas muy superiores, generando gases que incrementaron la presión de manera incontrolable.
La isla explotó con una energía de 200 megatones, es decir, 10.000 veces más poderosa que la bomba Hiroshima. La explosión se oyó hasta en Madagascar y en Australia (ambos a unos 7600 Km. de distancia). Los maremotos subsiguientes a la explosión alcanzaron los 40 m de altura y destruyeron 163 aldeas (incluyendo el faro de una de ellas, Fourth Point, del que sólo quedó la base) a lo largo de la costa de Java y Sumatra, ahogando a un total de 36.000 personas. La ceniza de la explosión alcanzó los 80 Km. de altitud. Tres años después, los observadores de todo el mundo describían el crepúsculo y el alba de brillante colorido, producido por la refracción de los rayos solares en esas partículas minúsculas.

La pre-erupción
En los años anteriores a la erupción de 1883, la actividad sísmica alrededor del volcán era intensa, con algunos terremotos en lugares distantes como Australia. El 20 de mayo de 1883, tres meses antes de la explosión final, comenzaron a aparecer regularmente escapes de gases en Perboewatan, en el norte de la isla. Las erupciones de ceniza alcanzaron una altitud de 6.000 metros y las explosiones pudieron ser oídas en Batavia (Yakarta), a más de 150 kilómetros de distancia. La filtración de agua en la cámara de magma produjo grandes cantidades de vapor y humo, pero la actividad se extinguió hacia fines de mayo.

Las primeras erupciones
El volcán comenzó a estallar otra vez alrededor del 19 de junio. La causa de la erupción, según se cree, fue una nueva fisura o fisuras que se formaron entre Perboewatan y Danan, más o menos donde está el cono corriente volcánico de Anak Krakatau. La violenta erupción causó mareas excepcionalmente altas en la zona, y los barcos anclados tuvieron que ser amarrados con cadenas. Después del 11 de agosto comenzaron erupciones más grandes, con penachos emitidos de al menos once fisuras. El 24 de agosto, las erupciones lejanas se intensificaron. Aproximadamente a las 13:00 (hora local) del 26 de agosto, el volcán entró en su fase de máxima actividad, y alrededor de las 14:00, los observadores pudieron ver una nube negra de ceniza de una altura de 27 kilómetros (17 millas). En este punto, la erupción era prácticamente continua y las explosiones podían oírse con intervalos de unos diez minutos. Desde los barcos que se encontraban a 20 kilómetros (11 millas náuticas) de distancia del volcán se informó acerca de la caída de ceniza pesada, con pedazos de piedra pómez caliente de hasta diez centímetros de diámetro, que caían sobre sus cubiertas.

Etapa cataclísmica
El 26 de agosto, el volcán entró en la catastrófica etapa final de su erupción. Cuatro enormes explosiones ocurrieron a las 5:30, 6:42, 8:20, y 10:02. La peor y la más ruidosa de estas fue la última explosión. Cada una fue acompañada por tsunamis muy grandes. Un área grande del Estrecho Sunda y varios sitios sobre la costa de Sumatra fueron afectados por flujos piroclásticos del volcán haciendo hervir el agua cercana a la isla. El sonido de la destrucción de Krakatoa, como se cree, es el sonido más ruidoso en la historia registrado, alcanzando los niveles de 180 dBSPL (una medida del desvío de la presión producida por el sonido y medida en decibelios. SPL significa: Sound Presion Level) a una distancia de 160 kilómetros (100 millas). Se dice que marineros a 40 km a la redonda quedaron sordos del estruendo. La ceniza fue propulsada a una altura de 80 kilómetros (50 millas). Las erupciones disminuyeron rápidamente después de aquel punto, y antes de la mañana del 28 de agosto Krakatoa estaba tranquilo.

Efectos
Los efectos combinados de flujos piroclásticos, cenizas volcánicas y tsunamis tuvieron resultados desastrosos en la región. No hubo ningún superviviente de entre los 3000 habitantes en la isla de Sebesi, aproximadamente a 13 kilómetros de Krakatoa. Los flujos piroclásticos mataron alrededor de 1000 personas en Ketimbang, en la costa Sumatra, a unos 40 km al norte de Krakatoa. El número de muertes oficial registrado por las autoridades holandesas fue de 36 417 y muchos asentamientos fueron asolados, incluyendo Teluk Betung y Ketimbang, en Sumatra, y Sirik y Semarang, en Java.
Las áreas de Banten de Java y el Lampong sobre Sumatra fueron devastadas. Hay numerosos informes documentados de grupos de esqueletos humanos encontrados flotando en el Océano Índico sobre balsas de piedra pómez volcánica que llegaron hasta la costa oriental de África, incluso un año después de la erupción. Algunas tierras de Java nunca fueron pobladas de nuevo; volvieron a convertirse en selva y ahora constituyen el Parque Nacional de Ujung Kulon.

Los tsunamis
Los barcos en lugares tan distantes como Sudáfrica se mecieron con los tsunamis que los golpeaban, y se encontraron cuerpos de víctimas flotando en el océano durante semanas después del acontecimiento. El tsunami que acompañó la erupción, fue supuestamente provocado por flujos piroclásticos gigantescos que entraron en el mar; cada una de las cuatro grandes explosiones estuvo acompañada por un flujo piroclástico masivo que es resultado del derrumbamiento gravitacional de la columna de erupción.
Estos varios km3 de material entraron en el mar, desplazando igual volumen de agua de mar. Algunos flujos piroclásticos alcanzaron la costa de Sumatra a una distancia de hasta 40 kilómetros (25 millas) de distancia, al parecer tras desplazarse a través del agua sobre un «cojín» de vapor sobrecalentado. Hay también indicios de flujos piroclásticos submarinos que alcanzaron 15 km (10 millas) del volcán.

En 1927 comenzaron nuevas erupciones volcánicas en el fondo del mar, de las que surgió una nueva isla en el mismo lugar conocida como Anak Krakataoa (”Hijo de Krakatoa”). Esta isla sobrepasó la superficie del mar en 1928, y en 1973 ya alcanzaba una altura de 190 metros. La isla está deshabitada. Algunos geólogos aseguran que algún día el Anak Krakatau reventará quizá con la misma fuerza que el volcán anterior.

En la actualidad el Monte Anak Krakatau se encuentra en peligro, mientras emite lava a una temperatura de unos 600 grados centígrados. Cualquier persona alcanzada por esta lava moriría en el acto. Por ello, el Centro de Coordinación de Desastres de Vulcanología y Geología del Departamento de Energía y Recursos Mineros ha declarado un radio de tres kilómetros, desde el punto de erupción, como zona peligrosa. Además, se ha prohibido el senderismo y la escalada en la zona.

El Volcán Krakatoa sigue emitiendo gases y rocas incandescentes. Incluso en su parte más tranquila, ahora está prohibido caminar por la arena negra ya que está tan caliente que ningún visitante es capaz de mantener su pie en ella.




295 ciudades destruidas y 36000 personas muertas
Después de destruir 295 ciudades y haber causado la muerte a más de 36000 personas, la marejada decreció, aunque la gigantesca ola tuvo aún fuerzas para continuar su singladura por el Océano Índico, doblar el Cabo de Buena Esperanza y llegar hasta Francia… No parece que sean inventos de la época en la que no había la facilidad de comunicaciones de hoy en día, para que una catástrofe como ésta pudiese alucinar a las pocas horas la imaginación de los habitantes de otros continentes. Lo que éstos vieron, sólo mucho tiempo después, pudo relacionarse con lo que había sucedido en al otro lado de la Tierra. A las 9.29 horas del 28 de Agosto, los instrumentos de medición de mareas de Rocherfort, costa atlántica francesa, detectaron una perturbación en forma de ola que avanzaba a una velocidad de 200 metros por segundo.


dejen puntos nada mas miran pero ni un punto y ni un comentario se pasan pero weno los quiero como mi perro de arriba.
Autor: chinomisa